sábado, 3 de abril de 2010

El Poder del Pensamiento


Maestro Keuris

Que la paz que sobrepasa todo entendimiento sea contigo, tú que lees estas líneas. Ya habíamos tratado anteriormente sobre el origen del hombre, y llegamos a la conclusión de que somos hijos de Dios, tal y como nos dice el poeta griego Arato de Soloi en la Biblia: “Porque linaje suyo somos” (Hechos 17:24 al 28). En este interesante pasaje, UNA VEZ MÁS, el Apóstol Pablo vuelve a reconocer que el Hombre proviene de Dios… No me creas, sólo léelo con cuidado, atentamente, y verás si ciertamente tu Padre habita en los cielos o es el Padre Mono que habita en la selva. Tú eliges.

Es indiscutible que el Universo está regido por leyes. En nuestra arrogancia y vanidad, creemos erróneamente que el Hombre es un ser aparte de la Creación, un Ser Superior que no está sujeto a tales Leyes (?!!). Si te digo que hasta nuestros pensamientos y palabras están sujetos a dichas leyes, me dirías que exagero, pero 2000 años atrás Alguien dijo: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” ¡Absolutamente NADA escapa a la Ley! Me refiero específicamente a la Ley que nosotros en Occidente conocemos como la Ley de Causa y Efecto (o Acción y Reacción), y en Oriente sencillamente la conocen como la Ley del Karma. Nuevamente, el Apóstol de los Gentiles nos explica cómo funciona esta Ley: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también cosechará.” (Gálatas 6:7).

Así que, si pensamos negativamente, produciremos consecuencias negativas, y los médicos saben que muchos de sus pacientes se crean enfermedades mentales, llamadas psicosomáticas, imposibles de curar con medicina, porque solo se curan cambiando de actitud mental. Creemos que porque pensamos secretamente una serie de perversidades acerca de los demás, no nos pasará nada porque nadie sabe lo que estamos pensando, pero la LEY sabe y, de manera automática, producimos una reacción que tarde o temprano se hará manifiesta. Cada vez que pensamos mal de los demás, cuando hablamos mal del otro, estamos preparando la leña donde seremos quemados por nosotros mismos. Así que mucho cuidado con lo que pensamos y decimos, porque el Pensamiento es más potente que una bomba nuclear…Recuerda que todo cuanto existe fue hecho mediante La Palabra, el Verbo.

Ocurre lo mismo cuando nuestros pensamientos son positivos, también crearán reacciones, en este caso, positivas, porque debemos entender que uno mismo va creando su destino, según lo que va sembrando. Por tanto, vigila tus pensamientos, tus palabras y tus hechos. Aprende a actuar en armonía con las Leyes del Universo, las Leyes de Dios, y nunca producirás reacciones negativas o, como le llaman en el Oriente, un Karma negativo. Esto está comprobado en el diario vivir, hemos visto cómo personas que siempre se están lamentando y diciendo que están mal, finalmente terminan mal, porque eso es lo que atraen. Pero también hemos visto personas siempre alegres y positivas, que atraen situaciones favorables a su vida, porque eso es lo que siembran.

Ahora te dejo en un cruce de caminos… ¿Hacia qué dirección quieres ir? Tal como sea tu pensamiento, así será tu vida (Proverbios 23:7).